Estás sentado frente al televisor, dentro de cinco minutos comenzará el filme en el único canal cultural al que tienes acceso, no te gusta el arte ¿Le verás?, claro que sí, te ha llegado de sorpresa, como los buenos regalos. Miras la trasnmisión pero no percibes nada, no haces caso a la anciana de peinado curioso que habla con tres protitutas, no ves el logotipo en la esquina superior derecha, no escuchas los concejos que se ofrecen. Sólo esperas.
Aparece un actor famoso dando la tercera llamada, sonríes por su calva incipiente y quieres sentir lástima por él, pero no, sueltas una risotadada. Despues del mote de siete casas productoras comienza. Observas a una mujer regordeta, ataviada de blanco, observas bien, es una enfermera. Te parece conocida pero no le pones atención. Tiene dos hijos y está enamorada de Charles Boyer, simpatizas con ella, así cuando descubras que es una asesina neurótica no te parecerá desagradable. Ella conoce a Nicolás, tú lo odias, odias su fingido acento español, su bisoñé, su ficticia cortesía, odias que ella lo aprecie.
Los acompañas en su éxodo hacia la fortuna inexacta, él sigue estafando mujeres vacías y ella sacándoles la vida. No crees que te pueda parecer agraciada, sabes de su desaliño y de su impetuoso olor a cuerpo, y que con oler a cuerpo, piensas, la mujer debe ir cocinada en su jugo. Estás hechizado desde que vistió esa prenda carmesí, esa prenda que enaltece su belleza y oculta tu fragilidad.
No te das cuenta de los zapatos altos de charol que tenías junto a ti han cambiado de lugar. Giras y ves su rostro ovalado.
-Coral -le dices.
-¿Qué pasa? - te pregunta cansada.
Acercas tus labios a la cabeza reclinada junto a la tuya, acaricias otra vez su pelo largo, como acarician las ancianas a sus gatos.
-Es muy tarde, tengo que irme -dices sabiendo que puedes romper más que un corazón.
-No te vayas -te responde. -No quiero estar sola.
-Dicen que la soledad es necesaria para alcanzar la santidad.
-Se han olvidado, Nicolás, de que en la soledad la tentación es mas grande.
-Lo siento, me tengo que ir, me ha entrado migraña de repente.
Te despides sin saber, después de haber visto tu vida, si tendrás el suficiente denuedo para verla otra vez.
Arturo Ripstein
son geniales.
Yo creo que no.
SITUACIÓN 1
"Doctora, en una revista de cine regalan un cupón que promete dos por uno. ¿Qué hago?"
Recuerdas la primera película de Hulk, ándale, así mero. Nos la metieron hasta en la sopa. Si no fuera porque en los gansitos, en los doritos, en la pepsi y demás barbaridades gastronómicas te tocaban unas tarjetitas o unas pegatinas que terminaban, cuando les iba bien, en la basura, nadie hubiera visto ese moco lleno de anabólicos digitales. Es más, Shrek se veía más real, con su burrito y todo.
SITUACIÓN 2
"Doctora necesito su ayuda, hay una nueva gran producción nacional, hasta salió un making of en canal 5 y ¡sale Jose María de Tavira!", ¿me recomienda verla?"
Y bueno, Arrancame la vida. La máxima película mexicana, seis millones de dólares, seleccionada para el Oscar, bla-bla-bla. Buena película, pero ¡oh decepción! ¡Triste vida!, se nos petatea y lo peor de todo, que se consigue a la %#$& (pero guapa, hay que admitirlo) de Ana Claudia Talancón.
Ahora nos llega Amar a Morir. Quiero decirte que ya la vi, pero su dulzura me provocó una horrible diabetes gestacional. Apenas puedo con mi alma. ¿Qué si te la recomiendo?, sí ve verla, hasta la Coca te va a saber más dulce y quizás te haga olvidar, cuando menos por dos horas, los desamores de la vida diaria.
Es todo por hoy, hasta la próxima.
No olviden mandarme sus cartitas al apartado postal 1000-8000.
Cuidense, y recuerden siempre regresar a sus casitas antes del amanecer.
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- Una buena película dramática, de preferencia nominada a muchos premios, con tema controversial y actores consagrados.
- Una función barata, matinée por ejemplo.
- Una linda acompañante que tenga tema de conversación.
- Una pizca de conocimiento.
- Un café de lata contrabandeado.
- Dulces al gusto.
Modo de prepararse:
Se tiene que llegar al complejo cinematográfico unos cincuenta minutos antes de empezar la función, previamente seleccionada de dos o tres opciones. Durante ese tiempo es posible conseguir algunos de los ingredientes, exceptuando a la acompañante que llega cuando el tiempo le da el pase o, según el caso, le provoque. La pizca de conocimiento se puede adquirir en una librería, si el presupuesto no es suficiente es posible adquirirla en biblioteca pública, la más cercana, unos cuantos días antes de comenzar la preparacíón.
Él llegó exactamente cuando el reloj de su teléfono movil marcaba que la una de la tarde había quedado atrás hacía dos minutos, el transporte público lo había llevado servicialmente hasta una calle cercana al cine. Mientras caminaba los ciento cincuenta metros necesarios para llegar insistía en recordar donde había dejado la pizca de conocimiento que había comprado hace unos días en la bilioteca pública central. Mientras esperaba a la acompañante tomó asiento junto a una pareja de ancianos, leyó el periódico, veía el reloj, recorría el complejo y se sentaba de nuevo. La acompañante llegó quince minutos después de la segunda vuelta de la rutina auto impuesta, ataviada en azul y con una sonrisa bosquejada en su alabastrino rostro.Hola. Compraron las entradas, fueron a conseguir el café en lata que contrabandearon en un bolso marrón, junto con algunas golosinas y un sorbete en vaso que, según convenieron, mejoraría la receta dándole un sabor más dulce. El filme dio comienzo al aparecer unas enormes letras blancas que anunciaban su título: Doubt.
Al mezclar todos los ingredientes, se dejan a fuego lento durante hora y media, que es aproximandamente, la duración de la película. Es importante, por cierto, comentar las escenas importantes con la acompañante, esto resulta en un sabor más nítido, que, evidentemente, deriva un deleite de sensaciones mágicas.
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Me gustó mucho La Duda, y que decir de Meryl Streep, sencillamente es lo mejor. La vi el domingo, en una función de matinée, más barato se disfruta más, y con una buena compañía que invita cafés de lata, mejor.
P.D. Laura Esquivel es buenísima.


En cruel traición, caí en la tentación cinéfila aderezada por una invitación etiquetada con mi leyenda favorita Cine Gratis, por cortesía de mi Tío Adrián. Habiendo pasado por Il Taglio para un corte de cabello (mío no, por supuesto) esperamos la función de las 5:40 en el Cinépolis de Plaza Vallarta. La sala llena a medias y con mucha luz habría hecho la proyección un tanto fastidiosa pero las previas gomitas de manzana y el esperadísimo logotipo de Cha Cha Cha Films dejaron todo en segundo plano. La película es muy buena, comercial, pero muy buena. Gael y Diego reafirman que de su talento no se duda pero Guillermo Francella (Batuta en el filme) se lleva la película, su personaje es genial. En momentos por supuesto que me recordó a Y tu mamá también, el narrador omnipresente es un ejemplo. Por cierto, Carlos Cuarón es muy bueno dirigiendo. La música es muy buena, tiene escenas muy graciosas, valió la pena el costo (aunque yo no lo haya pagado) y ver a Gael cantando es muy divertido.

En general se trata de la historia de dos hermanos: Beto "el Rudo" (Diego), que quiere ser futbolista, y Toto "el Cursi" (Gael), que quiere ser cantante de música norteña. Ambos ven en sus sueños la posibilidad de superar su condición y no dudan en seguirlos hasta el final, en esta comedia que habla de la hermandad puesta a prueba, de la rivalidad por el amor a una mujer y a una madre, de la superación enfrentada al arribismo, de las debilidades a flor de piel.
Ha sido un día largo, me acordé de muchas cosas, sobre todo de la escuela, de Annie, de Moni, de Stephie ("¡Gael y Diego siempre enseñan sus blancos traseros!") y de Edith. El año apenas está empezando.
Annie, feliz cumpleaños. Escuela, para nada te extraño. Nuevo año, espero seas agradable. Cinépolis, dame puntos. Universidad, cada vez eres más próxima, te temo. CIDECH, no me cobres tanto. Cine, seamos amigos. Tiempo, pasas y pasas y no quiero envejecer.
¡Feliz 2009!
Como digno hijo del mercantilismo y la pereza, una buena parte de mis vacaciones la he pasado en la "comodidad" del sillón frente al televisor. En los días navideños, a falta de alguna fructífera actividad me dedique a ver televisión, la falsísima máscara que tiene Televisa (no quiere decir que no vea sus canales, pero queda claro que odio a Roberto Romagnoli) me llevó a posar mis dedos en los botones que llevan a TV Azteca. Azteca 7 tuvo una infinidad de películas navideñas que supongo fueron programadas antes de las vacaciones. Películas navideñas, lo sé, pero... películas al fin...
Al caer la noche todo cambió. Cuando los tamales estaban en cocción Descubriendo el País de Nunca Jamás (ojo, no es navideña) inició. Esa película sí que es buena. Como en todo, siempre hay un negrito en el arroz, y ese negrito era tan bueno como el alma de Martin Luther King. Después vino Peter Pan y a esperar un nuevo día.


Un poco de consuelo es lo que necesitaba James Bond al final de Casino Royale, y quien no, no a muchas personas las traicionan de la manera que Vesper lo hizo (...y a parte se muere... ¡pff!).
Yo vi Casino Royale en la "comodidad" del sillón frente al televisor, un poco (un mucho) arrepentido de no haberla visto en el cine cuando tuve la oportunidad.
Quienes me conozcan sabrán que mi actividad favorita es ir al cine, gratis. Antes era ir al cine pero la crisis tiene el poder de replantear ideales.
Hace tres años Casino Royale estaba recién estrenada cuando conseguí boletos para Guadalupe. El mito guadalupano me parece interesante, tenía Garantía Cinepolis (ahora comprendo todo) y la publicidad que tuvo esa película fue tan grande que llenó mi cabeza con frases incesantes como "¿por qué no?".
Gabriel, mi primo, fue el osado que se atrevió a acompañarme, el deseo de cine gratis no me es exclusivo. Antes de entrar a la sala dudó, "¿Y si nos metemos a la de James Bond?", yo impetuosamente me negué, "¡Cómo!, tenemos boletos para Gua-da-lu-pe, no para el 007, no está bien que nos metamos a otra sala, no-no-no-no".
("...hoy me gasto la boca en pedirme perdón...! ♪♫")
La película es funesta, desastrosa, nefasta, horrible, deplorable, lastimosa, patética, penosa, infortunada... en una palabra, es fea. Pero, a pesar de todas las adversidades, es, digamos... divertida (La Guadalupana en Reggaeton es algo especial).
Quienes me conozcan sabrán que el humor involuntario es una de las formas mas agradables para divertirme. Así que no fue un desperdicio de noventa minutos. Quizás un tiempo aprovechado de manera diferente.
Me quedé sin ver Casino Royale, así que esperé, y esperé, y esperé, y esperé, y esperé, hasta que pude verla en mi casa. Fue entonces que comprendí a Gabriel, yo también me odiaría. Nunca me había gustado las películas de James Bond, me parecían un tanto ridículas, pero la nueva saga es estupenda.
Desde hace mucho tiempo se escuchaba en México de Quantum of Solace, o Bond 22. Nombres y nombres de actrices circulaban por las revistas del corazón y los programas de espectáculos, "¿quién será la nueva chica Bond?", "¿Mayrín Villanueva?". Já, para el papel de Chica Bond Latina ninguna dio el ancho, ninguna. Ni Martha Higareda, ni Ana de la Reguera, ni Paola Núñez ni... ni nadie. El rol se lo quedó Olga Kurylenko, una Ucraniana (¿?) que por cierto se lleva el filme. Pero en una película desarrollada en Latinoamérica los mexicanos tenían que estar presentes, el juarense Joaquín Cosío es el general Medrano, uno de los villanos y Jesús Ochoa es su segundón.
La película comienza donde termina la anterior, hay persecuciones, disparos, y todos los elementos de una película de acción. Se trata, en general, de los movimientos "bajo el agua" del personaje de Mathieu Almaric con su fundación en Bolivia y del Golpe de Estado que intenta dar el General Medrano contra el gobierno.
Quantum of Solace, ésta si la vi en el cine, en la pequeña sala 13 del Cinepolis Chihuahua, me gustó. No se si por que llegó en un momento de sequía cinéfila en mi, o por que la dirige Marc Forster, o por las actuaciones de Daniel, Olga o Judi, o por las locaciones, o por que la vi gratis (cortesía de El Peso). Pero sí es genial.
A James al fin y al cabo sí le dan un poco de consuelo (Agente Fields...), pero la sequía sigue aquí, solo ver películas en la "comodidad" del sillón frente al televisor (a falta de una Agente Fields...) es lo que a mí me da un poco de consuelo.



